• Pablo Cabrerizo

El contratista, ¿contra ti está?

Claves para que tu proyecto sea un éxito y no te ocurra esto.



¿Tienes un proyecto en mente pero te da miedo que te hagan una chapuza?

Muchas veces no sabemos a qué tipo de profesional tenemos que acudir para ciertos servicios. Pero no hay problema, cualquiera que pertenezca al gremio de la construcción podrá orientarte sobre lo que tienes que hacer. Aún así, te quiero recomendar algunas sencillas medidas de precaución, para que no te den gato por liebre y nadie arruine tu proyecto.


En este mundo, como en todas partes, encontrarás de todo: Desde gente honesta y trabajadora que querrá hacer bien su trabajo y cuidar al cliente por encima de todo, hasta el más pícaro que tratará de engañarte y desaparecerá una vez que haya destrozado tu idea original.


Durante el proyecto y la obra intervienen varias figuras, las más importantes son:

  • Tú mismo: eres el promotor, es decir, el que promueve el proyecto, el "jefazo", el que pone la pasta y dirige el cotarro, pero no te vengas muy arriba, déjate aconsejar, ten en cuenta que los profesionales ya nos hemos enfrentado antes a retos parecidos o iguales al tuyo y sabemos la mejor forma de abordarlo.

  • El arquitecto: ese soy yo. Me encargo de prepararte toda la documentación necesaria para obtener las licencias, planos, memorias, informes, mediciones, etc... para que tu idea se pueda construir y comprobar que el constructor o contratista lo construya conforme al proyecto. Desconfía del que te dé un precio demasiado bajo respecto de los demás.

  • El arquitecto técnico: es mi compañero, ambos formamos un equipo que se llama "dirección facultativa". Él está más presente en la obra, organiza y lleva al día muchos asuntos de calidad y seguridad entre otras cosas.

  • El contratista: la empresa de construcción o de albañiles que hayas contratado. Dependiendo de la obra, tendrá o subcontratará al electricista, fontanero, escayolista, etc...

En la mayoría de los casos nos vas a necesitar a todos. Lo más habitual es que cada uno trabaje por su cuenta, pero hay empresas que ofrecen el "pack" completo, un "todo en uno". Otras veces, por falta de tiempo o de ganas, se delega en el constructor, o en el arquitecto para que busque al resto de profesionales por ti. A priori, es una buena opción: trasladas tu proyecto a una persona y te olvidas del tema hasta que te dan el trabajo terminado, pero se pueden enmascarar algunos peligros:

  • ¡Comisiones! Piensa lo difícil que es hoy en día encontrar un cliente. Hay profesionales que pagan una comisión simplemente por el hecho de ser contratados. Pues bien, ese dinero, el que lo pierde, eres tú, ya sea en la calidad del servicio o en la del producto, por algún lado lo tienen que recuperar, nadie trabaja gratis.

  • David contra Goliat. En el momento en que todos los profesionales van de la mano (bien en "pack" empresarial o bien por comisión), en caso de que tengas algún problema, nadie va a querer ayudarte pues dependen los unos de los otros.

  • Si hay algún "ahorro" de materiales, por ejemplo, durante la construcción y se reparten entre todos la diferencia entre lo que has pagado y lo que se te ha puesto en obra, ¿quién te va a advertir de eso? ¿sabrás darte cuenta de qué tipo de impermeabilizante hay bajo el suelo de tu casa o si los metros de cable que hay tras las paredes son lo que realmente has pagado, o los que realmente necesitabas?

Importante: No tiene por qué pasar. Por lo general no pasará. Pero si lo haces de esta forma existe una pequeña posibilidad de que te pase.



En definitiva, has de ser exigente, conocer a los profesionales que te van a acompañar, y sobre todo contratar por separado a cada uno de ellos, aunque te suponga algo más de esfuerzo y quebraderos de cabeza. Así te aseguras de que cada uno hará su trabajo correctamente, no habrá "fugas" por ningún sitio y en caso de que ocurra algún contratiempo sabrás a quién reclamar.


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