• Pablo Cabrerizo

Cómo transformar un edificio en casa rural

Tener un edificio vacío o sin uso en un entorno rústico es estar perdiendo dinero. El turismo rural es un negocio en auge que puedes aprovechar fácilmente si tienes un inmueble en una zona rústica.

No te preocupes por la competencia, si tienes una buena oferta habrá huéspedes para todos.


Como ya hemos hablado en otros artículos, cada vez hay más inmuebles vacíos en poblaciones pequeñas. Si eres propietario de alguno, aquí te damos algunas claves para que lo transformes en una casa rural imprescindible para cualquier turista.


Espacialmente, lo más agradable para los huéspedes, son las estancias amplias, cómodos, de geometrías sencillas, techos altos, con mucha luz natural y un buen aislamiento tanto térmico como acústico. Es posible que puedas hacer alguna ampliación o un cambio de distribución de espacios, aprovecha para tener el máximo número posible de habitaciones con cuarto de baño en suite (dentro de la habitación), y con luz natural si es posible.


Haz que tu alojamiento sea accesible, emplea unos pocos metros cuadrados y podrás ofrecer servicio a personas con capacidades diferentes que tienen pocas alternativas en alojamientos rústicos hoy en día. La inversión que hagas en este sentido te parecerá mínima cuando tengas resultados y el reconocimiento de ser un lugar inclusivo. Harás feliz a muchas personas.


Usa materiales de la zona y sistemas de construcción autóctonos. No utilices acabados que imiten materiales, es más, no utilices acabados en los paramentos que no sea imprescindible, deja disfrutar al huésped de la belleza de los materiales originales del establecimiento. No tapes muros de piedra o adobe, ni vigas de madera, son más bonitos que cualquier capa de yeso o falso techo de escayola.


Crea espacios exteriores. Terrazas, balcones, porches, pérgolas, toldos, umbráculos, jardines... El contacto con la naturaleza es fundamental. Y si lo acompañas de actividades como juegos, una barbacoa, una pequeña piscina... mucho mejor.


Colores e iluminación cálidos, la luz demasiado blanca es poco agradable. Y más vale que tengas pequeños puntos de luz repartidos que un gran foco. Una chimenea siempre triunfa en localidades con climas fríos.


Invierte en las carpinterías de los huecos exteriores. Harás espacios mucho más confortables y ahorrarás consumo de calefacción y aire acondicionado. Las ventanas, cuantas más capas tengan, mejor: vidrios, cámaras de aire, cortinas, contraventanas, persianas, mosquiteras, toldos, lamas... todo lo que haga falta para poder regular el paso de la luz y la ventilación.


Con un estudio arquitectónico integral conseguirás que tu alojamiento sea un sitio distinguido, de buena calidad espacial y fidelizarás a todos tus clientes que, además, serán tu mejor publicidad.




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